El comercio del dinero
EL COMERCIO DEL DINERO
En paralelo al crecimiento del comercio y de la
banca, en la Europa occidental de los siglos XIV y XV se desarrolló un
auténtico mercado en torno al dinero cuyo principal exponente fue la letra de
cambio.
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urante buena parte de la Edad Media, las
transacciones comerciales adolecieron de dificultades de diversa índole, como
la de transportar mercancías y dinero, o la ausencia de instrumentos de
crédito. Estos últimos no se habían desarrollado plenamente y llegaron a
desaparecer por completo en las etapas de mayor contracción económica y
comercial del Medievo. Por otra parte, durante siglos la Iglesia católica
condenó con dureza cualquier tipo de préstamo con intereses, considerado como
usura, aunque posteriormente fue suavizando su postura. El desarrollo de la
letra de cambio, cuyos primeros testimonios se remontan al siglo XIV, supuso un
importante avanece que solventaba muchas de las dificultades anteriores. Este
tipo de documento lo emite un librador, con el que ordena al librado el pago de
una cantidad de dinero a favor de un tercero, el tomador, en una fecha
determinada. A pesar de su sencillez, fue un instrumento que permitió mover
cantidades enormes de dinero a larga distancia que suponía transportar
físicamente esa riqueza. Además, permitía corar un interés por la operación de
manera oculta, camuflado en las taridas de cambio de una moneda a otra. Es
decir, si una letra de cambio se expedía en Florencia en florines y debía
pagarse en Venecia en ducados, a la cantidad final se le aplicaba una tasa de
cambio de moneda.
Las primeras letras de cambio datan del siglo XIII, se emitieron en Francia y estaban vinculados al ámbito de las ferias de la Champaña, en las que coincidían comerciantes italianos con los que llegaban del norte de Europa. Los principales mercados financieros fueron fruto de estas grandes ferias europeas y, de hecho, era habitual que el día de vencimiento de las letras de cambio emitidas en una de estas ferias coincidiera con la de la siguiente. En la primera mitad del siglo XIV, este tipo de documento financiero estuvo muy extendido en ciudades como Brujas, Londres, París, Ginebra o Lyon. En las que ya se habían instalado las grandes compañías de banqueros italiano. Muy pronto, la letra de cambio empezó a utilizarse para disimular préstamos sin que hubiera una transferencia real de fondos ni un cambio de moneda, de modo que terminaron emitiéndose como instrumentos de operaciones financieras sin ninguna vinculación a actuaciones comerciales concretas. El siguiente paso fue la generalización del descuento y del endoso, es decir, la cesión a otra persona, de modo que ya no había que esperar a su vencimiento para cobrarla.
Las primeras letras de cambio datan del siglo XIII, se emitieron en Francia y estaban vinculados al ámbito de las ferias de la Champaña, en las que coincidían comerciantes italianos con los que llegaban del norte de Europa. Los principales mercados financieros fueron fruto de estas grandes ferias europeas y, de hecho, era habitual que el día de vencimiento de las letras de cambio emitidas en una de estas ferias coincidiera con la de la siguiente. En la primera mitad del siglo XIV, este tipo de documento financiero estuvo muy extendido en ciudades como Brujas, Londres, París, Ginebra o Lyon. En las que ya se habían instalado las grandes compañías de banqueros italiano. Muy pronto, la letra de cambio empezó a utilizarse para disimular préstamos sin que hubiera una transferencia real de fondos ni un cambio de moneda, de modo que terminaron emitiéndose como instrumentos de operaciones financieras sin ninguna vinculación a actuaciones comerciales concretas. El siguiente paso fue la generalización del descuento y del endoso, es decir, la cesión a otra persona, de modo que ya no había que esperar a su vencimiento para cobrarla.
La iglesia y la usura
Durante siglos, la iglesia católica consideró pecado el préstamo de dinero con intereses, puesto que se veía como usura; pero la realidad y su propia necesidad de crédito le hicieron modificar su postura. L filosofía escolástica tuvo que desarrollar complejos razonamientos acerca de la naturaleza de los distintos tipos de préstamos para justificar algunas excepciones a esa condena general. Estos cambios se consolidaron a partir del siglo XII, cuando los cristianos pudieron realizar préstamos y recibir por ellos algún tipo de compensación sin que considerara contrario a la doctrina eclesiástica.
Durante siglos, la iglesia católica consideró pecado el préstamo de dinero con intereses, puesto que se veía como usura; pero la realidad y su propia necesidad de crédito le hicieron modificar su postura. L filosofía escolástica tuvo que desarrollar complejos razonamientos acerca de la naturaleza de los distintos tipos de préstamos para justificar algunas excepciones a esa condena general. Estos cambios se consolidaron a partir del siglo XII, cuando los cristianos pudieron realizar préstamos y recibir por ellos algún tipo de compensación sin que considerara contrario a la doctrina eclesiástica.
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| Grabado del siglo XIX sobre una feria medieval en la región francesa de la Champaña, donde empezaron a utilizarse las primeras letras de cambio |
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El origen de la letra de cambio
Para algunos historiadores, la antecesora de la letra de cambio fue la
suftaya, usada en el mundo islámico desde el siglo VIII. Se utilizaba incluso
para la recaudación de impuestos. Los mercaderes italianos supieron de este
método de pago durante sus contactos comerciales con Oriente y lo importaron a
Europa, donde se desarrolló en forma de letra de cambio a partir del siglo
XIII. Sin embargo, se trataba de documentos diferentes, ya que en la suftaya
los pagos se hacían en la misma moneda.
Mercados de
divisas medievales
A partir de entonces, el negocio del dinero empezó
a desarrollarse de forma independiente del resto de las actividades económicas
y, aunque en principio estuvo muy ligado al capital generado por el comercio,
la cantidad de riqueza que producían las operaciones financieras era mucho
mayor. Algunas ferias como las de Ginebra o Lyon adquirieron un carácter más
financiero que mercantil y se transformaron en mercados de divisas. Otro núcleo
importante de actividad financiera se generó a partir del siglo XVI en el sur
de Alemania, donde confluyeron una pujante actividad minera y textil con una
estratégica situación en las rutas que conducían a importantes ferias
comerciales como la de Frankfurt. La compañía alemana más importante de la
época fue la Grosse Gesselschaft, de Ravensburg, fundada en 1380, posiblemente
la única que podría equiparse al potencial de los banqueros italianos. A
finales del silo XV, esta región fue testigo del apogeo de la familia Fugger,
los banqueros de Carlos V, rey de España y emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico. En este contexto, ocupó un puesto relevante la ciudad de Brujas,
cuya feria se había convertido en el siglo XIV en la más importante de Europa.
El continuo flujo de mercancías, comerciantes y dinero la transformó en un
destacado centro financiero en el que surgirán las primeras bolsas de valores.
Además de en todo Flandes, los banqueros italianos estaban muy presentes en el
mercado brujense, aunque convivían también con cambistas locales. A partir de
finales del siglo XV y principios del XVI, la importancia de Brujas se vio
eclipsada por la de su vecina y rival Amberes, donde se desarrolló una
actividad financiera y comercial mucho mayor.
Como en cualquier mercado financiero actual, a
finales de la Edad Media, también existían fluctuaciones y se sucedían periodos
de expansión y contracción que podían ser cíclicos. Un ejemplo muy ilustrativo
es el recogido en un manual para mercaderes del siglo XV en el que se dice que
la moneda local de Barcelona aumentaba de valor entre junio y agosto.
Coincidiendo con el periodo de la esquila de las ovejas y de las cosechas de
los cereales.
En el siglo XIV, Brujas se había convertido en uno de
los principales centros financieros de Europa. En la imagen, mapa de la ciudad
de 1562
Los brokers de la Edad Media
En el siglo XIII, en regiones como Flandes se conocía los nombres de algunos comerciantes de dinero, que ejercían una presión parecida a la del bróker actual. Otro tipo de agente era el que mediaba en nombre de los comerciantes extranjeros, ya que en muchas ciudades no les estaba permitido negociar directamente con los locales fuera del periodo de celebración de las ferias. Curiosamente, en Brujas y otras ciudades de los Países Bajos estos brokers actuaban también como hosteleros.



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