El comercio del dinero


EL COMERCIO DEL DINERO

En paralelo al crecimiento del comercio y de la banca, en la Europa occidental de los siglos XIV y XV se desarrolló un auténtico mercado en torno al dinero cuyo principal exponente fue la letra de cambio.

El desarrollo del mercado del dinero durante la Edad Media favoreció la aparición de figuras como la del cambista. En la imagen. El cambista y su mujer (1539), óleo del pintor flamenco Marinus van Reymerswale.

D
urante buena parte de la Edad Media, las transacciones comerciales adolecieron de dificultades de diversa índole, como la de transportar mercancías y dinero, o la ausencia de instrumentos de crédito. Estos últimos no se habían desarrollado plenamente y llegaron a desaparecer por completo en las etapas de mayor contracción económica y comercial del Medievo. Por otra parte, durante siglos la Iglesia católica condenó con dureza cualquier tipo de préstamo con intereses, considerado como usura, aunque posteriormente fue suavizando su postura. El desarrollo de la letra de cambio, cuyos primeros testimonios se remontan al siglo XIV, supuso un importante avanece que solventaba muchas de las dificultades anteriores. Este tipo de documento lo emite un librador, con el que ordena al librado el pago de una cantidad de dinero a favor de un tercero, el tomador, en una fecha determinada. A pesar de su sencillez, fue un instrumento que permitió mover cantidades enormes de dinero a larga distancia que suponía transportar físicamente esa riqueza. Además, permitía corar un interés por la operación de manera oculta, camuflado en las taridas de cambio de una moneda a otra. Es decir, si una letra de cambio se expedía en Florencia en florines y debía pagarse en Venecia en ducados, a la cantidad final se le aplicaba una tasa de cambio de moneda.

Las primeras letras de cambio datan del siglo XIII, se emitieron en Francia y estaban vinculados al ámbito de las ferias de la Champaña, en las que coincidían comerciantes italianos con los que llegaban del norte de Europa. Los principales mercados financieros fueron fruto de estas grandes ferias europeas y, de hecho, era habitual que el día de vencimiento de las letras de cambio emitidas en una de estas ferias coincidiera con la de la siguiente. En la primera mitad del siglo XIV, este tipo de documento financiero estuvo muy extendido en ciudades como Brujas, Londres, París, Ginebra o Lyon. En las que ya se habían instalado las grandes compañías de banqueros italiano. Muy pronto, la letra de cambio empezó a utilizarse para disimular préstamos sin que hubiera una transferencia real de fondos ni un cambio de moneda, de modo que terminaron emitiéndose como instrumentos de operaciones financieras sin ninguna vinculación a actuaciones comerciales concretas. El siguiente paso fue la generalización del descuento y del endoso, es decir, la cesión a otra persona, de modo que ya no había que esperar a su vencimiento para cobrarla.

La iglesia y la usura
Durante siglos, la iglesia católica consideró pecado el préstamo de dinero con intereses, puesto que se veía como usura; pero la realidad y su propia necesidad de crédito le hicieron modificar su postura. L filosofía escolástica tuvo que desarrollar complejos razonamientos acerca de la naturaleza de los distintos tipos de préstamos para justificar algunas excepciones a esa condena general. Estos cambios se consolidaron a partir del siglo XII, cuando los cristianos pudieron realizar préstamos y recibir por ellos algún tipo de compensación sin que considerara contrario a la doctrina eclesiástica.

Grabado del siglo XIX sobre una feria medieval en la
región francesa de la Champaña, donde empezaron a
utilizarse las primeras letras de cambio

.
El origen de la letra de cambio
Para algunos historiadores, la antecesora de la letra de cambio fue la suftaya, usada en el mundo islámico desde el siglo VIII. Se utilizaba incluso para la recaudación de impuestos. Los mercaderes italianos supieron de este método de pago durante sus contactos comerciales con Oriente y lo importaron a Europa, donde se desarrolló en forma de letra de cambio a partir del siglo XIII. Sin embargo, se trataba de documentos diferentes, ya que en la suftaya los pagos se hacían en la misma moneda.







Mercados de divisas medievales
A partir de entonces, el negocio del dinero empezó a desarrollarse de forma independiente del resto de las actividades económicas y, aunque en principio estuvo muy ligado al capital generado por el comercio, la cantidad de riqueza que producían las operaciones financieras era mucho mayor. Algunas ferias como las de Ginebra o Lyon adquirieron un carácter más financiero que mercantil y se transformaron en mercados de divisas. Otro núcleo importante de actividad financiera se generó a partir del siglo XVI en el sur de Alemania, donde confluyeron una pujante actividad minera y textil con una estratégica situación en las rutas que conducían a importantes ferias comerciales como la de Frankfurt. La compañía alemana más importante de la época fue la Grosse Gesselschaft, de Ravensburg, fundada en 1380, posiblemente la única que podría equiparse al potencial de los banqueros italianos. A finales del silo XV, esta región fue testigo del apogeo de la familia Fugger, los banqueros de Carlos V, rey de España y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. En este contexto, ocupó un puesto relevante la ciudad de Brujas, cuya feria se había convertido en el siglo XIV en la más importante de Europa. El continuo flujo de mercancías, comerciantes y dinero la transformó en un destacado centro financiero en el que surgirán las primeras bolsas de valores. Además de en todo Flandes, los banqueros italianos estaban muy presentes en el mercado brujense, aunque convivían también con cambistas locales. A partir de finales del siglo XV y principios del XVI, la importancia de Brujas se vio eclipsada por la de su vecina y rival Amberes, donde se desarrolló una actividad financiera y comercial mucho mayor.
Como en cualquier mercado financiero actual, a finales de la Edad Media, también existían fluctuaciones y se sucedían periodos de expansión y contracción que podían ser cíclicos. Un ejemplo muy ilustrativo es el recogido en un manual para mercaderes del siglo XV en el que se dice que la moneda local de Barcelona aumentaba de valor entre junio y agosto. Coincidiendo con el periodo de la esquila de las ovejas y de las cosechas de los cereales.

En el siglo XIV, Brujas se había convertido en uno de los principales centros financieros de Europa. En la imagen, mapa de la ciudad de 1562

Los brokers de la Edad Media
En el siglo XIII, en regiones como Flandes se conocía los nombres de algunos comerciantes de dinero, que ejercían una presión parecida a la del bróker actual. Otro tipo de agente era el que mediaba en nombre de los comerciantes extranjeros, ya que en muchas ciudades no les estaba permitido negociar directamente con los locales fuera del periodo de celebración de las ferias. Curiosamente, en Brujas y otras ciudades de los Países Bajos estos brokers actuaban también como hosteleros.

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